Sheila Cullen
Soy Sheila y tengo 16 años… desde 1905… Mi vida mortal empezó en febrero de 1889, transcurriendo con los avances de la época y las intrigas políticas.
Noches antes de cumplir 17, iba caminando a mi casa y me topé con un soldado de belleza inimaginable, cautivadora y un tanto siniestra. Seguí caminando sin ver que el desconocido me seguía.
Justo cuando bajó la neblina, algo me jaló y atrapó mi cuello. Fue entonces cuando sentí como unos dientes filosos se enterraban en mi cuello y la sangre caliente recorría mi cuerpo. Sentí desangrarme hasta desmayarme y caí al suelo de piedra húmedo.
En ese instante sentí como si cada vena de mi cuerpo se quemara. Me arrastré hacia un edificio y pasé días de agonía por el dolor. Luego todo acabó.
Tenía nuevas habilidades y una sed de algo más que agua…
De pronto un hombre pasó a caballo siguiendo a algún regimiento y pude oír cada latido de su corazón. No pude controlar el deseo de tomar de él….
Luego me di cuenta en lo que me había convertido… En lo que pensábamos no eran más que cuentos o leyendas… Vagué por el país sola hasta que me encontré con una familia que ofrecía otra alternativa para vivir: No matar humanos y vivir de animales.
Era una opción más que justa. Me costó adoptar su forma de alimentación, pero al final lo logré. Los Cullen me ayudaron y me adoptaron como una hija más.
A los ojos de los humanos, soy hermana de Carlisle, aunque no tenemos mucho en común más que los rasgos que compartimos cada uno de mis hermanos y yo.